jueves, 11 de noviembre de 2010

IV





(IV)
En números romanos 4)
Hoy Jueves, tengo que poneros un comunicado que me dejó Duna mi perra al respecto de su cuarto cumpleaños que fué ayer día 10 y que hoy con un día de retraso la felicito y pego íntegramente su escrito que me dejó al pie de la escalera la mañana de ayer.

Hola David soy Duna. En la oscuridad de la noche y en mi guarda habitual de la finca, escribo esta misiva para agradecerte tus bienvenidas caricias, tu compañía en mi soledad por las mañanas calurosas de verano, por sacarme de las fauces del perro guía Macro cuando luchamos a muerte en el porche, por la ración diaria de comida que siempre encuentro en el plato, por dejarme pasar a tu casa las frías noches de invierno, por estár al pie de la mesa de aquél hospital de perros al que me llevaste cuando me debatía entre la vida y la muerte aquella vez que me dió el terrible golpe de calor, gracias por estár siempre conmigo, gracias por compartir las últimas cucharadas de tu yogurt, por los baños refrescantes en verano con la manguera, por el agua fresca que aparece en mi cubo y también por callarte algunos pollos que cometo dentro del perímetro parcelario y que ni el mismísimo Macro conoce.
Te tengo que agradecer, que aquél primer día que te ví junto a Rafa y el resto de tu familia, cuando te lamí la mano, no la apartaste con asco y devolviste a tu modo el lametazo que te dí.
Te agradezco también David, que compartieses conmigo tu alegría cuando España tu selección, ganó el mundial al enfundarme la camiseta roja que defendieron con tanto ímpetu los españoles.
Dije lo de tu selección, puesto que yo nací en tierras más lejanas en Hungría, y a los pocos días de nacer, me separasen de mi madre que aún dentro de mi cabeza, guardo su imagen.
Sé que cuando llegas de compartir esos momentos tan bonitos con los niños con los que trabajas, con tu mano encima de mi lomo en en mi cabeza, me transmites el cariño y el afecto que me guardas.
También sé, que en tus ausencias diarias cuando tienes que ir a trabajar a tus masajes, o bien en el autobús o bien en la casa de Móstoles que apenas conocí, te acuerdas de mí. Y por qué lo sé? te preguntarás... bien, preguntar está bien... pues yo te lo contesto. Eso lo sé no solo por que Macro me lo haya chivado sinó por que soy tu perra. Que mal ha sonado eso!
Espera un momento que creo que he visto un gato...

Ya estoy de vuelta. Me acabo de subir al montículo de arena en el que tenéis clavada aún la bandera de España a modo de recordatorio y no era un gato. Sería alguna sombra que me confundió. De todas formas, no me puedo extender mucho más puesto que tengo que hacer guardia para que reine la paz dentro de tu casa y puedas dormir a pierna suelta.
Quiero que sepas, que guardaré tu integridad física ante cualquiér desalmado que quiera entrar ha haceros daño a tí y a tu familia por que como dice la desgraciada, yo por mi familia, MA-TO.
Bueno amigo te dejo y quiero que sepas que en este cuarto aniversario de mi vida perruna, has sido importante para mí. Sí de verdad... entónces por que crees que ladro tanto e inclso lloro cuando sales con la bici?
Hablando de salir... me encanta algunas mañanas cuando salimos a dar algún paseillo en compañía de Macro y Rafa. Que por cierto, Macro no escribe por aquí nunca...
De todos modos, él ha sido el primero en felicitarme. Sí aonque ahora duerma, desde el calor del hogar en su colchón de piolines y yo en esta noche fría otoñal, me ha transmitido su felicitación perruna.
Me quedo en la oscuridad de la noche soplando mi cuarta vela. Una vela imaginaria.

Pues esa fue la carta que Duna me dejó y que abrí ayer Miércoles bien de mañana y creerme, que me ha emocionado recordar cuando estuvo en el hospital de los perros conocido como veterinario. Con sus hojitos cerrados tumbada de costado con el suero hidratándo su cuerpo, pensé que la perdía.
Duna la proxima vez que te vea, será dentro de pocos minutos tal vez, te tiraré de tu orejita marrón y te pediré perdón por no ponerte este escrito ayer...
FELIZ CUMPLEAÑOS PERRO MARRÓN!

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