viernes, 15 de enero de 2010

LA CIUDAD TAMBIÉN ES NUESTRA

Como bien sabéis, yo tengo una discapacidad visual y por lo tanto, tengo el certificado de minusvalía que otorgan a las personas como yo para tener ayudas económicas, trabajos dónde y cuando queramos, descuentos en cines, teatros, campos de fútbol, la gente nos deja pasar primero al metro a nosotros y gentilmente nos ceden los asientos del tren o del autobús. En fín un chollo ser discapacitado como véis.
Pero sin enmbargo:
Ser discapacitado es duro. Si no recibes el apoyo de los demás es durísimo. Doce de la mañana. Un eurotaxi, vehículo que puede llevar una silla de ruedas, se detiene en la calle Marqués de Casa Riera, junto al Círculo de Bellas Artes. El conductor, muy amable, ayuda a bajar a Eva Mora (32 años) que viene desde Getafe a una cita con un periodista y otros dos discapacitados: un ciego y un paralítico que se mueve con muletas.

El vehículo interrumpe el tráfico unos 5 minutos. No más. Lo que cuesta bajar a Eva y pagar. El conductor del vehículo que está inmediatamente detrás del eurotaxi hace sonar el claxon y cuando ya se va grita a la persona que ha pagado: "¡Imbécil, has interrumpido el tráfico!". Eva tranquiliza a su acompañante: "No le hagas caso".

Junto con José Pedro (ciego) y Nino (con muletas) conversa sobre las dificultades que tiene la ciudad para los discapacitados.

José Pedro afirma que uno de los principales enemigos son los coches que aparcan en los pasos de peatones. Cree también que falta unificar la información para ciegos en las estaciones de Metro. Si no está colocada siempre en el mismo lugar, no puede encontrarla, aunque esté. Las motos aparcadas en la acera son otro peligro. "Te puedes clavar un manillar fácilmente", afirma.

Las obras son otro de los peligros. Gracias al perro-guía, Yambo, resuelve muchos problemas, pero siempre hay trampas que se convierten en cuchillas. Con el bastón se cansa más debido a la tensión ante un posible golpe. Pero el perro no es aceptado por algunos lugares, como por ejemplo algunos establecimientos de hostelería.

Quejas justificadas
José Pedro dice que se están haciendo cosas, «aunque las leyes llevan poco tiempo y hace falta más educación social para que las Administraciones y los ciudadanos sean conscientes de que nuestra discapacidad no supone que tengamos menos derechos».

A Eva, los trabajadores del Círculo la ayudan a entrar en la institución de manera ejemplar. Pero en otros lugares no tienen personal para atender estos casos, ni rampas, por lo que Eva no puede subir. Sus quejas son más que justificadas: "Hay ascensores en los que no cabe la silla, en algunos lugares no hay servicios adaptados y hay aceras muy pequeñas, por lo que prefiero ir por la calzada", añade.

Este periódico da un paseo con estas tres personas de no más de 100 metros junto al Círculo de Bellas Artes. Una iglesia sin ninguna ayuda, aceras pequeñas junto al Congreso de Diputados y obras, que más bien parecen trampas, son los tres puntos negros en este hectómetro. Una de las calles, Jovellanos, es un peligro total. Pero no todo es malo. Los tres coinciden. La EMT ha puesto unos autobuses adaptados que deberían ser un ejemplo para todos.

Insulto en el Círculo de Bellas Artes
La cita con Eva, Nino y José Pedro se celebró en el Círculo de Bellas Artes, centro sostenido, en parte, con fondos públicos, que tiene un baño para discapacitados delante de una escalera con tres peldaños.

Nino Olmeda calificó este servicio como un insulto a la inteligencia e indigno de una institución cultural. José Pedro afirma que los bolardos se han convertido en un enemigo para los ciegos, especialmente cuando están situados en un paso de peatones, en los que, como comprobó este periódico, el perro sortea el hierro, pero su dueño puede chocar.

Eva también se queja de los coches aparcados en los pasos de peatones y de la falta de aceras rebajadas en algunas localidades.

Tres discapacidades distintas, tres denuncias
Nino Olmeda. Se mueve en coche con distintivo de discapacitado. Se queja de que los conductores no respetan las señales de 'reservado' para los coches con este distintivo y de la falta de agilidad de la Policía Municipal para evitar este tipo de aparcamiento ilegal.

Eva Mora. Viaja en Metro desde Getafe, donde vive. Se queja de que cuando se estropea un ascensor tardan mucho en arreglarlo, lo que le obliga a tener que entrar o salir por la siguiente estación. Cree que los eurotaxis, cuando los puede pagar, son muy útiles y cómodos.

José Pedro. Cree que es muy diferente andar con perro guía o con bastón. El perro evita que caiga en el agujero de una obra, como pudo comprobar este periódico. Hay auténticas trampas, como los contenedores que sobresalen o las cabinas antiguas, que se convierten en un peligro.

NADA DE LO QUE YO DIJE ARRIBA ES CIERTO: ERA UNA MANERA IRÓNICA DE PONEROS EN SITUACIÓN PERO LO MÁS GRAVE DE TODO NO ES QUE LO QUE OS DIJE DEL DESCUENTO EN LOS CAMPOS DE FÚTBOL O TEATROS O TRABAJAR CUANDO Y DÓNDE QUERAMOS FUESE MENTIRA. LO MÁS GRAVE ES QUE HAY GENTE QUE LO PIENSA DE VERDAD Y CREERME ESOS SON LOS VERDADEROS DISCAPACITADOS...

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