viernes, 3 de abril de 2026

+ DE 30

Algo más de un mes de vivir en primera persona el concierto de CAMELA en la Plaza de Toros de las Ventas, os quiero contar lo que para mí supuso ver al dúo madrileño que en pocas fechas marchó para Chile y que supuso un éxito rotundo no sin antes también lo que es CAMELA para mí y para mucha gente. Un grupo rechazado por las grandes compañías musicales, radios o televisiones y que la primera en darles a conocer fue Nieves Herrero (esto siempre lo cuentan agradecidos en sus entrevistas) fue la primera y la que se atrevió a darlos a conocer en Antena3. Nunca galardonados como se merecen por la industria musical. Nunca han recibido un premio, injustamente ya que fueron los precursores de la tecnorumba, canciones que enamoran y desenamoran, que transmiten sentimientos, recuerdos, y un buen rollo. Camela comenzaría su andadura por los mercadillos de Madrid dandose a conocer por maquetas grabadas en sus casas y vendidas en una primera remesa de 50 cintas de cassete. La próxima semana, fueron 100 y lograron la friolera de vender en un solo día 600 copias de aquellas maquetas cantadas por 5 miembros. Pocos conocen este dato. Una vez firmado su primer contrato en el año 1994, el grupo se quedaría con 3 componentes. Dionisio Martin, María de los Ángeles Muñóz y Miguel Ángel Cabrera. Son del popular barrio madrileño de San Cristobal de los ángeles de dónde por cierto también es el ex futbolista Raúl González Blanco y los pecos. !Ese barrio ha dado varios genios! Miguel Ángel, estuvo hasta 2013 cuando decidió seguir su carrera de compositor en solitario dejando el grupo en 2 integrantes. Como anécdota, decir que Dioni y Mari Ángeles, son cuñados. Un grupo que si llegara a gustar en España, su éxito internacional llegaría a rincones tan insospechados como sorprendentes, Chile, Singapur, Venezuela o los Ángeles han bailado al son de "sueños inalcanzables" "llorarás" o "cuando zarpa el amor" canciones tan míticas, tan cercanas, tan de verdad, tan constumbristas. Le han cantado al amor, al desamor, a la vida, a las madres, a la droga, al embarazo... la vida misma echa canción. Cientos de horas escuchadas hoy en día con el móvil por las plataformas musicales pero anteriormente en el coche viajando a casa de mi tía o de mis abuelos, o el mero echo de desplazarse por móstoles, Camela atronaba los pobres altavoces de el coche de mi padre. Un grupo que gustaba a grandes y pequeños, jóvenes y mayores, hombres y mujeres. Un fenómeno como pocas veces se ha visto en España. Pero que por lo que sea, nunca han sido reconocidos por las industrias musicales. No han sido invitados ha grandes espectáculos, galas o festivales pero que allá dónde van arrasan, llenan teatros, campos de fútbol o plazas de toros como el caso que nos ocupa y éxito asegurado siempre que salen en programas de televisión. Pues ahí me planté, en el templo de la tauromaquia a disfrutar de sus canciones, de sus recuerdos, de escuchar música en directo que siempre es una pasada. El recinto estaba lleno una hora y media antes con un dj, que amenizó con las canciones de la época y de antaño, calentando motores como se merecía. De pronto, la sala queda a oscuras y con una luz tenua ilumina el escenario. Entra la voz en off de Mari ángeles y tras hacer una épica introducción resaltando sus más de 30 años en la música, suena el mítico organillo que dió comienzo a cerca de 120 minutos de música ininterrumpida, canciones y más canciónes que el respetable coreaba con ganas tras varios meses de ausencia del grupo sobre los escenarios ya que Dioni, tuvo que dejar la gira a finales de julio por problemas de salud hoy en día, recuperados al cien por cien. Al principio, Dioni, estaba un par de tonos más bajo de lo esperado en él. como incrédulo, como con miedo, lo noté más bajo de lo que él es. El público enseguida lo supimos, su público, el de siempre, el de las cintas de cassete, el de los mercadillos, el que se enamoró alguna vez, el que se desengañó otras tantas, le levantó y no lo dejamos solo. Y con el paso de los minutos, él nos lo devolvió con creces. Levantó de la nada y hasta se atrevió ha hacer sus alocados giros sobre el escenario, sus movimientos alocados pero coherentes, su voz, él volvía a ser él. Mari Ángeles le dejó gran parte de protagonismo ya que Dioni lo necesitaba, su cuñada estuvo muy cariñosa con él, con la banda, con el coro que incorporan este año como novedad y hasta regaló su sombrero a una niña del público. Sí, otra vez grandes y pequeños con Camela. Y através del móvil muchos grababan, fotografíaban o compartían aquella experiencia y me viene a la memoria aquél primer concierto de Camela que ví en el Parque de Atracciones cuando apenas acababa de empezar mi adolescencia y pude identificar en mi memoria no solo las mismas canciones con su misma esencia, si no la compañía que en aquél momento me acompañó. Luego, en la inauguración de la plaza de toros de Móstoles, en lugar de un espectáculo taurino, pudimos disfrutar también de Camela. Y el último concierto que viví, fue en Serranillos del Valle con mi prima Sole y su marido Javi. Recuerdo la de fotos que hicimos, lo que cantamos, lo que saltamos, sobre todo yo, ya que con un oído puesto en el concierto y el otro en el partido de fútbol Athletic Club y Barcelona, el gran Aduriz, marcó aquél épico gol de chilena que supuso la victoria del conjunto vasco. En definitiva, este concierto, lo guardaré por muchas cosas. No solo por vivir la música en directo, recordar aquellos temas, si no por los que ya no están. Este puede que haya sido el primer concierto que haya vivido en solitario ya que con el paso de los años, se va llendo gente de mi alrrededor. Esos compañeros de viaje que alguna vez estuvieron, padres, tíos o primos, lamentablemente van quedando en el camino y nos toca ahora los que quedamos aquí, el andar el nuestro y si es con Camela, mejor.