lunes, 16 de febrero de 2026
EL LENGUAJE DEL TACTO: 20 AÑOS DE MASAJE
Tal día como hoy, un 16 de febrero pero de 2006, salía bajo el brazo con el tan ansiado título de Quiromasajista de la desaparecida Escuela Superior de Oficios situada en el Puente de Vallecas de Madrid. Han pasado ya la friolera de 20 años. 20 años en mis manos, contactando con vidas, historias, sobrecargas, confianzas cuando el cuerpo se relaja y se deja hacer. Sensaciones que percibo através de unas manos que ya han visto casi de todo.
Quién se lo diría a aquél niño casi ciego de un barrio cualquiera, de una ciudad cualquiera del extrarradio madrileño. En este caso de Móstoles, que los domingos como tradición se desplazaban al mítico barrio de Tetuán dónde vivían los abuelos paternos ha disfrutar de juegos con los primos, las castañas en Navidad, los interminables carruseles deportivos de la radio y entre esa infancia comenzaba a nacer una idea. Una idea que años después se cumpliría.
Mi abuela Carmen, me empezó a meter el gusanillo de las terapias manuales y es que yo veía sus maltrechas rodillas sufrir tras fregar durante años los suelos de rodillas, de pisar otros países para buscarse la vida, de una guerra que a todos marcó, de patearse las calles del barrio para hacer los "mandaos", para que en la mesa de los domingos estuviese repleta de rica comida y mejores postres con su inconfundible calor del fogón que no solo calentaba la cocina. Nos calentaba a todos y calentaba los corazónes para que años después sigamos recordando aquellas tardes navideñas con cariño y nostalgia.
Veía que sufría al subir o bajar las escaleras de su vieja casita, veía su paso lento y cansado por "la remonta", pero siempre con una sonrrisa, con algo que contar, con un beso que dar y que tanto echo de menos. Y de pronto, una tarde cualquiera, sin saberlo, la ví untarse un producto que aún recuerdo en las rodillas para calmarse el dolor. Y así domingo tras domingo, la veía echarse aquella crema que me llamaba la atención hasta que mis manos de niño de apenas 8 o 9 años, tocó sin conocimiento. Sin saber que allía había algo más que carne. Sin saber lo que era un ligamento, un hueso o un tendón. Mis manos solo acariciaban aquella rodilla con ese producto "CALMATEL" con su característico olor. Y así se convirtió sin yo saberlo, en mi primera paciente. Cuando entre semana y ya metidos en plena actividad de colegios, de estudios, de la vida de niño con juegos, amigos, parques, mi madre hablaba con su suegra, le decía "no sé si es la crema que es buena o el niño que tiene buenas manos pero cuando me da la crema, me deja muy bien por varios días. Que estudie eso de los masajes" terminaba. Y así poco a poco y con sus ánimos despertaba en mí el poder de intentar curar através de las manos, de los masajes. Tanto y por tantas cosas que agradecer a mi "Yeya" que hoy en este 20 aniversario no podía dejar de contaros aquél inocente inicio que se convertiría en realidad.
Pasó la EGB, los primeros inicios de aquella experimental ESO hasta que en el Colegio de la ONCE situado en el Paseo de la Habana 208, iniciaría un curso de Quiromasaje que tiempo después y como tantos otros servicios dejaría de prestarse no fuera a ser que no hubiese vendedores suficientes en las calles para vender sus productos.
En aquél curso conocería a gente particular en un añó particular. Y tras ese curso llegó por fin el de la Escuela Superior de Oficios. Recuerdo que eran 2 días por semana de 9 a 13. Se me pasaba la mañana volando entre músculo y músculo, técnica y técnica. Y sin darme apenas cuenta, se formaba un Quiromasajista. Fue tan bonito, beneficioso, interesante aquél curso que hoy luce en la pared de una de mis habitaciónes de la casa de Móstoles, ese título con la matrícula de SOBRESALIENTE.
Recuerdo mi primera y, ojo, ÚNICA CAMILLA ya que luce como nueva, que me la regaló mi hermano Rafa (Rafi para la familia) que la llevó a Tetuán dónde yo pasé un tiempo con mi abuela Carmen en su nueva casa tras derribar la otra que tenía. Negra, con patas plegables y "ligera" de unos 12 kilos. Alguna parte está picada pero es que en ella, se han subido ya muchas personas. Alguna vez pensé en cambiarla y comprar otra más nueva, ligera y bonita pero sigue prestando el servicio para la que fué construida y la verdad me da mucha pena y más ahora y tras haberla salvado por casualidad de la terrible DANA de la que ya os hablé en este blog.
Por órden y sin entrar en grandes detalles iba pasando la vida entre cupones, épocas de paro, (si la ONCE también tiene a discapacitados visuales en paro), trabajos fuera de ONCE, transcurría la vida y a su vez, la vida me ponía por delante una oportunidad tan bonita, y es que a raíz de ir a ver al CD Móstoles (al de verdad no al de ahora) me surgía la primera oportunidad. Un sábado por la mañana mientras estaba viendo el entrenamiento del equipo de fútbol (en aquella época se entrenaba los sábados) me dijeron si quería ayudar al fisio del primer equipo. Al principio para ver sus rápidos y enérgicos movimientos, luego para darle las cremas, vendas o cortar el papel y luego para ayudar en descargar piernas, dar calor y aprender a vendar. Y así gracias a aquél curso avanzado e improvisado de masaje deportivo me surgió la oportunidad de ser masajista de varios clubs de fútbol para su cantera. Mi otra casa fueron los campos de fútbol de Iker Casillas en las filas del CD Móstoles, Castilla Antusana, Móstoles Sur, ACD Entiergal o UD Móstoles fueron algunos de los equipos que tuve la suerte de ir creciendo como persona y como masajista forjando amistad con entrenadores, jugadores y padres e integrándome en un adictivo mundo futbolístico del cuál a día de hoy es imposible salir y más ahora con mi otra pasión; la fotografía de la cuál también os hablé.
Luego vino una época que quizá frenó aquél inicio tan prometedor y es que nos mudamos a El Álamo, un retraso en muchos aspectos que me alejó relativamente de aquél mundo, eso y aquellos años de necesidad, de ayudar en la casa, de contribuir y es que la pequeña aportación que aquellos clubs me hacían, no daban para subsistir económicamente pero que emocionalmente, si aportaban y llegué a enriquecerme hasta tal punto, que hoy en día ya me considero millonario.
Algún masaje se escapaba a vecinos, contactos, amigos y poco a poco mis manos se iban agilizando, mis conocimientos ampliaron gracias a la experiencia que poco a poco iba adquiriendo, a los artículos que leía, los consejos que otros especialistas me daban, tutoriales que mirava, artículos que leía y al curso que obtuve de "Técnico especialista en fisioterapia deportiva" Tras la desaparición del CD Móstoles, parecía que todo aquello terminaría para siempre para mí aunque la pena más hayá de dejar de dar masajes era el sentimiento que se cargaron, el corazón del equipo de mi ciudad, dejaba de latir pero no del todo. Un hilo de vida aún latía en otros corazónes que al juntarse, renacieron otro equipo, otra ilusión; un nuevo proyecto, el Móstoles CF, nacía en 2013 para llenar el vacío que dejó su antecesor y desde el principio su presidente Antonio del Cerro, que en paz descanse, quiso que formase parte de aquél sueño que ha día de hoy, sigue aunque atravesamos un bache un poco complicado, pero seguro saldremos de él entre todos.
En estos 20 años con sus 7300 días, ha pasado casi de todo. Confesiones en la camilla, risas, tristezas, caos, confusiones divertidas, chistes, consejos y desde luego respeto y creo que profesionalidad y ya que la mayoría de los pacientes son menores, poseo del Certificado de Delitos de Naturaleza Sexual.
Si me tuviera que quedar con algún momento, no sería capaz de seleccionar y tendría que bucear en las profundidades de mi mente. Se entremezclan pasiones entre el fútbol, fotos, masajes, torneos, pacientes, gente, chabales...
Quizá y aunque no tenga que ver con los masajes directamente, pero si con el fruto del cariño y respeto recibido durante tantos años, puedo recordar desde nuestras visitas a la radio, entrevistas en TV, apariciónes
en prensa escrita, reportajes, acompañar en partidos, torneos, y eventos... Pero de lo que SIEMPRE y esto lo pongo en máyúsculas, fue cuando falleció mi padre. Aquellas horas de inmenso dolor la familia futbolistica estuvo en todo momento conmigo, acompañándome es por lo que los masajes en estos 20 años de vida, me han cambiado. Y posiblemente me hayan cambiado para mejor (creo) me han echo perder la vergüenza, mirar a las personas a la cara, decir y expresar mis sentimientos, abrirme.
¿Y en el apartado de agradecimientos? pues la lista sería interminable y pedir perdon por que se quedará mucha gente fuera. Pero desde mi abuela Carmen quién me vió nacer en todos los sentidos de la vida, hasta los pacientes que en alguna ocasión se han puesto bajo mis cuidados, hemos hablado, callado o reido, me han confesado o he confesado, estar en la camilla es como una terapia y no siempre manual. Es emocional, sensorial y de relajación. Gracias a los presidentes de los diferentes clubs en los que he estado por la confianza depositada en mí y dejarme formar parte de ese mundo tan loco y bonito como es el fútbol. A los padres y madres de los chicos que día a día acuden a que les pueda aliviar en sus dolencias, por dejarme compartir cada día con su compañía, cada pequeño momento que se convierte en un gran recuerdo.
A mi hermano por darme no sólo lo que da un hermano que es cariño, confianza, complicidad, si no también mi primera y única camilla. GRACIAS.
Y no sé que más decir, bueno sí, tal vez que en otros 20 años esté aquí delante de este blog también contandoos los 40 años de masaje los 40 años sanando con las manos y el corazón.
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